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En las noches del verano,
en las durces noches claras,
cuando tiemblan las estrellas
entre medio d'una luna'zul y branca,
y s'escuchan a lo lejos los cantares
de los grillos y las ranas,
algo asín com'un jilguero
qu'en la joya las Torbiscas canturrara,
algo asín como los trinos d'una mirla
que dijera sus quereles junt'l agua,
se barrunta dende arriba de las sierras,
entre medio de los brezos y las jaras.

**Luis Chamizo, poeta extremeño

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4 de febrero de 2010

El verbo echar

Me viene a dar igual
echar una quiniela,
echarte un polvo.

Nunca toca
ni lleva hache,
ni hacemos el amor
ni me hago millonaria

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Tienes una originalidad escribiendo que es digna de enlazarte en mi blog, con tu permiso claro está, te comento éste, aunque quiero que sepas que he estado un buen rato entre tus letras.

A mi no me da igual
hechar un polvo,
con h o sin ella,
echando la quiniela
haces con h,
la intención de que toque.
Con eso hay bastante.


Saludos.

Verónica Ruscio dijo...

Ana, muy sagaz. "Nunca toca/ ni lleva hache".

Saludos.