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En las noches del verano,
en las durces noches claras,
cuando tiemblan las estrellas
entre medio d'una luna'zul y branca,
y s'escuchan a lo lejos los cantares
de los grillos y las ranas,
algo asín com'un jilguero
qu'en la joya las Torbiscas canturrara,
algo asín como los trinos d'una mirla
que dijera sus quereles junt'l agua,
se barrunta dende arriba de las sierras,
entre medio de los brezos y las jaras.

**Luis Chamizo, poeta extremeño

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6 de febrero de 2010

El cuento II

Es lo que tiene el vivir del cuento,
que llega un momento
en el que no hay
un dios que le quite las botas al gato.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Y si se las quitan es gato muerto.
A buen seguro, vivir del cuento es fácil, dejar de hacerlo... Pocos resisten.
Saludos.

AnaR dijo...

Ni moraleja en la que recrearse...¿o sí?

Un abrazo

Señor De la Vega dijo...

Mi Señora AnaR, (qué placer el encontrarla)
¿No le parece bastante 'moraleja' en la que se recrea ese gato?

Señoras, AnaRAna (ustedes dos juntas son palíndromo de cuento ;-)
No las besaré, miedo me da que se transformen en princesas o yo me vuelva sapo.

Suyo, Z+-----