Me duele.
Me duele.
Me está doliendo todo esto que ahora ofreces:
-indiferencia mal fingida.
-pérdidas de memoria ocasionales.
-chulería.
Duele aún más que se llenen mis oídos
La noche que escape el querer de mis labios tu misma cara cerrará el poema
Tienes y llevas en el mirar
aquello que yo
-sin saberlo-
hube de necesitar siempre
A ver ahora
cómo
cuándo y
de qué manera
me desquito de esto
que no sé lo que es
pero que me lo impregnaste
sin conocerme siquiera
No hay derecho a que las pupilas sean únicas.
Cuando te vi que ibas a trasponer el umbral de la puerta dándonos las buenas noches fue un instante de intensidad tal que fue pensar:
-se me sale ahora el corazón y lo pongo aquí encima de la mesa-
¿Por qué no reirnos,
juntos,
de nuevo?
A ninguno de los dos le hace gracia esta situación.
Aunque sólo sea una vez,
una carcajada solo,
de besos aunque sea.
Quiero
Necesito
Preciso
volver a vivir el instante
en que te tengo delante y me lees los labios.
Dejé algo allí, lo juro.