En este ceda al paso que me habita
no sé dónde termina el respeto por las señales
y dónde empieza el masoquismo.
Sigo sintiendo que he hecho tantas cosas acelerada
que ahora no me canso cediendo.
Aunque no importa,
dentro de nada me sentiré distinta desembragando
o seré capaz de tirar del freno de mano.
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