La ausencia, tanto física como de estado, es siempre un "para qué", un ejercicio de buscar la inutilidad de las cosas. Y esa misma inutilidad a veces queda reflejada en fenómenos de contradicción aparente como el sol y la tierra mojada (de tanta vida como aquel) y la esperanza también siempre de la hierba.
Qué bonito.
ResponderEliminarSabes?, extraño los placeres simples, el sonreir al solamente caminar por el parque...
La ausencia, tanto física como de estado, es siempre un "para qué", un ejercicio de buscar la inutilidad de las cosas. Y esa misma inutilidad a veces queda reflejada en fenómenos de contradicción aparente como el sol y la tierra mojada (de tanta vida como aquel) y la esperanza también siempre de la hierba.
ResponderEliminarAquí es cuando pienso que al josé luis este hay que echarle de comer aparte. Encantada quedo.
ResponderEliminarAna, hoy tus palabras las siento mías, cambiando tan solo una vocal.
ResponderEliminarBesos desde Buenos Aires.
olor a tierra mojada, que olor tan agradecido, tan... me gusta ese olor.
ResponderEliminarLa melancolía de la lluvia sin duda,
ResponderEliminardel gris del cielo en esos días,
pero con la esperanza siempre
por que vuelva a salir el Sol,
tras las nubes.
Y, si es posible, con el Arco Iris.
La lluvia vuelve al punto de partida.
Un abrazo.